jueves, 2 de julio de 2026

ENCUENTRO DE JOSÉ, ALBERTO Y QUICO, VENTA DE VARGAS, 1991. 2 DE JULIO DEL AÑO XXXIV D.C.

Alberto y José en la Venta de Vargas
 Durante la Semana Santa de 1991 se encontraron en   San Fernando, Cádiz, tres fenómenos: Camarón de   La Isla, Alberto García-Alix y Quico Rivas. La   figura  de este último seguro despertará curiosidad una vez  visitados los enlaces de esta entrada. La revista El Europeo encarga al activista cultural  Quico Rivas  un   reportaje sobre el cantaor José Monje Cruz que se   publicaría posteriormente (El Europeo junio 1991).   Nadie imaginaba que José se fuera tan pronto, y que   en el 92 comenzaría lo que para nosotros es la era   “D. C.” o “después de Camarón”. Ya hemos llegado   al XXXIV D.C. Además este año se cumplen 75 de  su nacimiento.
 Para la entrevista Quico Rivas se hizo acompañar del   fotógrafo Alberto García-Alix. Aceptó éste el trabajo   de buen grado, sin darle más más importancia   porque  el flamenco no formaba parte de su trayectoria. En los círculos madrileños, como cualquier evento camaronero, el anuncio causó revuelo y hubo quienes quisieron personarse sin formar parte ni arte, incluso pagando, Seguramente Montero Glez hubiera ido gustosamente. La fotografía de José y Alberto de esta entrada fue tomada por su mujer de entonces Susana Loureda que no quiso perderse el encuentro.

Quedaron en principio en Los Tarantos, una venta a la salida de La Isla en dirección Cádiz. Por algún 
Revista El Europeo junio 1991
motivo no se sintieron cómodos y se trasladaron a otro local, la legendaria Venta de Vargas, situada también a la salida de la localidad pero en dirección opuesta. El fotógrafo recuerda que cuando llegaron al segundo sitio había unos cuantos admiradores o amigos alrededor de José. Podemos imaginar la expectación que causaba Camarón, más en su ciudad natal, cohorte de adoradores y curiosos, el inseparable José Candado pululando por allí y sus amigos e íntimos. No obstante fotógrafo y periodista cumplieron su objetivo.
En ese mismo reportaje hay una foto de Jesús “El Pijote”, en la fragua de la calle Amargura, con un hijo de Manuel, el mayor de los Monje. De esos días se publicaron también otras imágenes en una de las primeras biografías de Camarón  escrita por Francisco Peregil El dolor de un principe. Ni Alberto ni Quico ni los que estuvieron esos días por allí, nunca se llegaron a imaginar que al año siguiente Camarón ya no se pasearía nunca más por su Isla.

Fotografía Alberto García-Alix
mosaico extampasflamencas.com


Lo que pasó después ya es historia, Camarón fue el primero en despedirse de este mundo. Quico lo hizo en el 2008. Alberto está que no para de trabajar, exponiendo y publicando su Archivo nómada más la editorial y librería en El Rastro, Cabeza de Chorlito. Hace muchos años coincidí con él en la madrileña y desaparecida Casa Patas y como le pasó al amigo "Ese Jambo" no pude quedarme con las ganas  y le pregunté por esas sesiones en La Isla. Nos contó que se arrepintió no haber hecho más fotografías y que tomó conciencia de que estaba ante un hombre interesante cuya presencia abarcaba más que el espacio que ocupaba físicamente que fue como estar con “un príncipe”. Como anécdota explica que fue llamado al orden por querer fotografiar el tatuaje de la mano del cantaor, pero al final esa imagen también quedó como futuro símbolo de la iconografía Camarón.


Paralelamente ocurrió una historia isleña. Uno de los que estuvo allí presente fue nuestro querido 
Fotografia de Lolo Picardo 
Lolo Picardo, que por aquella época principiaba como periodista y no quería perderse ese momento en la Venta regentada en aquel momento por su padre y su tio. Cuando se enteró se lo comentó a su colega Carlos Rey quien le pidió una instantánea con su ídolo. Allá que Lolo ve que no tiene carrete y marcha a la gasolinera de al lado donde precisamente se encuentra a un fotógrafo que le endiña un carrete para inmortalizar el momento. Hecha la foto pasó que al recoger el revelado, ansioso por ver el resultado… Sorpresa: el negativo salió sin rastro de Camarón, era de blanco y negro y lo procesaron con líquidos para color. A cualquier fotógrafo nos ha pasado algo parecido. Nunca tuve ocasión de fotografiar a Camarón pero sí lo vi en directo alguna vez y una de ellas en el Palacio de los Deportes, lo grabé en una cinta y, cosas de la tecnología, me quedé sin pilas a la mitad del concierto. Después, con el tiempo, perdí la cassette. 

A Quico Rivas le debemos agradecer ser el precursor de ese encuentro para que Alberto García-Alix pudiera dejar para la historia esos icónicos retratos. En ellos el autor supo captar la mirada del genio y darse cuenta de que estaba ante una persona poco común. Lamentablemente esas imágenes se han reproducido en un merchandising infinito con el que no estaría conforme el propio protagonista ni su retratista.

Por lo demás, paciencia y que tengamos siempre presente que nada es eterno y, recordar, siempre tomar la penúltima.

Por cierto La Isla en este 2 de julio del año XXXIV D.C. sigue acordándose de José. 

Publicamos  un mosaico con fotografías nuestras utilizando como base una de esas fotos míticas con el permiso de Alberto. Jose quizás esté con Quico compartiendo un cigarrito y naquerando de flamenco.