Mostrando entradas con la etiqueta PACO DE LUCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PACO DE LUCIA. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de diciembre de 2023

EPÍLOGO. TRILOGÍA TRAMBAHÍA 1980-1992. 5 DE DICIEMBRE DEL AÑO XXXI D.C.

 EPÍLOGO. TRILOGÍA TRAMBAHÍA 1980-1992. 5 DE DICIEMBRE DEL AÑO XXXI D.C.

Poster-loneta foto de Camarón
 en balcón de Granada
En nuestra primera entrega de esta trilogía Trambahía 1950-1992, repasamos los años de niñez y juventud de Camarón. La siguiente la dedicamos a las actuaciones en la Bahía, cuando ya no residía en San Fernando, cerrándola con el giro en su carrera que supuso la edición de La Leyenda del tiempo. Sin trolebuses ni tranvías, en esta tercera entrada continuaremos con parte del itinerario de su paso por Cádiz, Chiclana y San Fernando.

De sobra es conocido el dicho de que nadie es profeta en su tierra. Hay voces cañaíllas que afirman que Camarón no cantó mucho en su localidad, y puede que tengan razón. Como primera figura era requerido en multitud de festivales de este pais, también fuera de él. Pero lo que no se pone en duda es de que siempre llevó por bandera a La Isla, y a Cádiz en general, allá donde actuara.

Camarón se convirtió en un ídolo UNIVERSAL no solo para la afición flamenca, sino para otros muchos artistas y público que respondían a estilos músicales que nada tenían que ver con el suyo.
Aunque los aficionados cabales han sido conscientes de la importancia que ha tenido José en el arte flamenco, bajo nuestra opinión, creemos que fue reconocido en su ciudad demasiado tarde, sobre todo por las administraciones.

1980-1992 FIN DE UNA ÉPOCA. COMIENZO DE UN TIEMPO NUEVO. AÑO I D.C.

Copia de cartel de la VI noche de
Cante en San Fernando 
Comenzamos en San Fernando con un cartel de una de las noches flamencas que seguía organizando la Tertulia Flamenca de la Isla, ya sin el amparo de Juan Vargas. Corre el año 1980 y los participantes son tanto artistas reconocidos como otros de ámbito local que, por una cosa o por otra, no han llegado a despuntar. Ese mismo año recorrió Andalucía en la llamada “Gira Histórica”  para reivindicar la Autonomía coincidiendo en Cádiz con los carnavales.

Según apuntes de su puño y letra, en el año 82 Camarón actuó en San Fernando, en Chiclana suponemos que en el Festival de la Parpuja,  y en la Noche Flamenca en Cádiz.   
Camarón, Rancapino y Cepero

 

 


 

 






En el 83 vuelve a Chiclana esa noche interpreta La Canastera que creó con Paco de Lucia y en la que también tuvo mucho que ver Paco Cepero pero esta vez con Tomatito. Pensamos que el audio del enlace es la última vez que canta en la Parpuja chiclanera. 

En 1985 actua de nuevo en  Cádiz  en un homenaje que le tributa la Peña Juanito Villar y al año siguiente tambíén como demuestran algunos vídeos .

Desde que se casó con Dolores Montoya "La Chispa" vivió en La Línea, visitaba La Isla con frecuencia para ver a sus hermanos y, sobre todo, a su madre Juana Cruz , fallecida el 13 de febrero de 1986. Aquel año fue duro para José pues antes había perdido a su hermano Juan Luis. Durante, un tiempo, a mediados de los 80, volvió a tener domicilio en San Fernando cerquita la barriada popular isleña La Ardila. No duró mucho y regresó al Campo de Gibraltar.
Camarón con Tomatito en el Parque Sacramento
Del año 1988 hay una grabación de Camarón en la plaza de toros de San Fernando que fue editada junto al libro "La Chispa de Camarón" de Alfonso Rodríguez y Dolores Montoya del que hemos consultado mucho para realizar nuestras entradas.
Con los 90 intentó relanzarse su carrera a nivel internacional por medio de Pino Saglioco pero ya era demasiado tarde. Su última gran actuación europea fue Montreux 91 , ante un público exquisito y con un Quincy Jones emocionado. 
 Desgraciadamente también fue una de las últimas de Miles Davis, el hombre que cuando escuchaba flamenco se arrodillaba.

En cuanto a su discografía vuelve en 1981 a grabar el LP Como el agua  con Paco de Lucía, donde participan varios miembros del grupo Dolores colaboradores en La Leyenda del Tiempo. Por segunda vez Rubén Dantas toca el cajón en un disco de Flamenco. Tras los discos Te lo dice Camarón y Soy Gitano, Paco le acompañará de nuevo en Potro de Rabia y Miel. No obstante El sexteto o grupo de Paco, juntos o por separado, siempre acompañaron a Camarón, tanto en grabaciones discográficas como en actuaciones televisivas, algunas de éstas verdaderas joyas que no se repitieron nunca en escenarios.

PEÑAS EN CÁDIZ Y EN LA ISLA DE LEÓN

Camaron y Juan Villar en Cádiz
En la Tacita de Plata Camarón tenía otro baluarte invencible y se le veía en numerosas ocasiones. Tuvo una peña a su nombre según constata alguna noticia . Nos cuenta el ilustre gaditano Javier Osuna que estuvo el día de su inauguración allá por el 88, regalándonos una pequeña entrevista hecha en la misma peña. Momento representativo fue la presentación del Soy Gitano el 2 de diciembre del 89. Según palabras recogidas por la prensa Camarón dijo que con aquel disco "se inaugura una nueva etapa en el Flamenco". Esta peña con el tiempo cayó en el olvido y desapareció.

Camarón recibiendo el homenaje
de su 
peña de San Fernando

La Peña Camarón en la Isla de León se empezó a fraguar por un grupo de aficionados y amigos a partir de 1988 entre los que se encuentra Rafael Oneto, gran camaronero isleño. Sufragada por medio de donaciones, verbenas y loterías se terminó construyendo la actual sede. Nuestro protagonista no la llegó a ver en vida, eso sí, colocó la primera piedra. Se mantiene activa y está presidida por Antonio León . José fue el primero en recibir el “Camarón de oro” en 1990, al año siguiente fue para Tomatito. 

El acto tuvo lugar durante la Velá Flamenca que se celebró en el colindante parque Sacramento donde años más tarde se ubicará el local. Aunque no estaba previsto Camarón cantó y quienes tuvieron la suerte de estar allí, como el Titi de las Marismas, lo recuerdan como una de sus mejores actuaciones en una noche de levante inolvidable.




Camarón con el Niño de los Rizos

Ese mismo verano colaboró desinteresadamente en un homenaje que se le dio en Cádiz a uno de sus mentores y amigos, Eugenio Salas “El Niño de los Rizos” . Como curiosidad resaltar que fue la puesta de largo de la Niña Pastori

Bar Perete, San Fernando
VENTA DE VARGAS

Hemos hablado con anterioridad de la relación de José con la Venta de Vargas. Está claro  que Camarón no actuó "oficialmente" allí salvo en "La Noche Golfa", dirigida por el periodista Paco Perez Byan  , grabada el 8 de diciembre y emitida por TVE   en la nochebuena del año 88. Aquí el propio Paco nos cuenta sus imborrables recuerdos de esa noche :
"Mis recuerdos de aquel programa grabado en la venta Vargas son de los mejores de mi vida profesional.Allí se unió mi amistad con Alfonso Eduardo Pérez Orozco, ir acompañado de mi compañera que conocí gracias precisamente a Alfonso y como no, la idea de disfrutar todo un día de Andalucía con dos de sus hombres ilustres.
Cuando propuse a la dirección de Rtve hacer ese especial debido a que la emisión coincidía con la noche buena me pusieron algunas pegas , como el coste del programa y la leyenda negra en torno al artista etc…
Yo sabia que todo saldría bien .
Camarón en la noche Golfa RTVE
Desde el minuto uno Camarón fue súper profesional , tanto que , se equivocó en una palabra y su mujer Chispa me estuvo persiguiendo un mes para recuperar la cinta y arreglarla . Al final, la convencí que eso en tve era misiòn imposible y también le dije que no se preocuparan porque el programa era impresionante.
Decidí para que el maestro aceptara la grabación de ese programa que no habría público que solo su familia y amigos.
Y así fue. Conseguimos lo que un artista tan especial como era Camarón se merecía que se sintiera feliz cantando entre su gente y en el sitio que le vió nacer.
Yo no era un especialista en Flamenco, mi mundo era el Pop y tenía cierto miedo en no dar la talla pero fue tan mágico que lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida."

Lolo Picardo  , hoy responsable del establecimiento que por entonces era un joven muchacho pero ya camaronero, recuerda también aquella actuación como uno de los momentos grandes vividos en el emblemático local. Como curiosidad señalar que, como el propio José reconoce, se equivocó en dos ocasiones resolviendo airosamente la situación, estaba bien de voz.

Cañailla de Lavapiés en la Venta de Vargas
No fue el único momento mágico en la antigua Venta Eritaña pues las últimas fotos de estudio, obra de Alberto García-Alix, se dispararon allí. El fotógrafo rememora ese trabajo con un mito viviente sin ser del todo consciente de ello hasta que lo conoció. La revista El Europeo en junio del 91 describe aquellas sesiones con reportaje y entrevista incluida de Quico Rivas a Camarón  .

El cuarto hijo de los Monje Montoya, José  , fue bautizado en San Fernando en la Iglesia del Carmen en septiembre del 91. El convite fue en la Venta de Vargas II, local sito en Tres Caminos de poco recorrido en el tiempo. Después del bautizo  se presentó en rueda de prensa acompañado por José Candado contando proyectos realmente interesantes sobre su futuro que, desgraciadamente, no dieron lugar a cumplirse.

Cartel noche flamenca año 91 
San Fernando
En agosto del 91 actuó por última vez en la plaza de toros de su localidad natal junto a su paisano José Llerena, "Chato de la Isla"  , uno de los más grandes defensores de Camarón. La televisión de La Isla estuvo grabando y por ello en youtube  podemos ver y escuchar los cantes de esa noche, lamentablemente con poca calidad. También en julio interviene en un festival organizado por la Peña Juanito Villar en Cádiz con la guitarra de Moraito Chico. Esa noche se homenajeaba al guitarrista Manuel Domínguez. Los “youtubers” camaroneros se empeñan en hacernos creer que las grabaciones  son de una actuación de Alicante pero no es así como nos corrobora otra vez Javier Osuna su blog Los Fardos de Pericón  que cuenta como fue esa “penúltima noche” en el Teatro José María Pemán del Parque Genovés. 
Camarón y Moratio Cádiz 1991
Su despedida de tierras gaditanas será en en el Teatro de Andalucía, Cádiz, el 21 de diciembre del 91. Fue un homenaje a su hermano Manuel que se retiraba del cante profesional y, como no podía ser de otra manera, José tenía que estar alli. Gracias a “Enrique Carlos Ocaña Jiménez, gran aficionado, fan seguidor y amigo de José ; en aquellos años vicepresidente de la Peña Camarón de la Isla en San Fernando, Cádiz”  conservamos esos momentos en los que su salud ya era muy precaria, su lucha debió ser titánica como se deduce del histórico vídeo. Gracias también a su hijo Enrique Ocaña https://www.enriqueocamusic.es/ por compartirlo.

EL 92. AÑO I D.C.

Jesús Monje "El Pijote" 3 de julio del 92
El 92 era el año de España, Olimpiadas, Expo...  pero no lo fue para la familia Monje y por ende para todo el Flamenco pues una de las figuras más grandes de todos los tiempos se nos fue el 2 de julio. Una época gloriosa terminaba y nunca se escribirá otra donde no se recuerde a José Monje Cruz, cantaor y músico. 

No redundaremos en el entierro de Camarón pero sí queremos reseñar un pequeño libro del fotógrafo navarro Clemente Bernard .
De esta obra nos llama la atención la foto de Jesus Monje "El Pijote"   , suponemos que en los aledaños de la Plaza del Rey donde Camarón fue velado una noche en el Ayuntamiento. Hoy, cuando se cumplen 73 años de su nacimiento, Camarón sigue presente y así será en el futuro, tanto en su Isla como en el resto del mundo. 

Queremos terminar con unas palabras suyas recogidas por Antonio Yélamo en  El Pais del 4 de diciembre 1989: 

"Hay una nueva generación que tiene otra mentalidad. No hace falta ya que sepan, con tal de que sean sensibles. Si una cosa es buena les tiene que llegar. Ya indagarán el porqué"

Yunque de La Fragua de los Monje. Manuel y José




















 



domingo, 5 de diciembre de 2021

CAMARÓN EN EL PALACIO. PRIMERA PARTE - 5 DE DICIEMBRE AÑO XXIX D.C.


CAMARÓN Y MADRID, UNA INTRODUCCIÓN.

Está más que demostrado lo relevante que fue para José su paso por Madrid, recíprocamente la llegada del hijo de Juana Cruz y Luis Monje también fue importante para la ciudad y por ende para el Flamenco. En compañía de Rancapino, con un contrato con Miguel de los Reyes (con quien ya había trabajado en Málaga como bien cuenta Francis Mármol en su libro Boquerón de La Isla), allí traspusieron las navidades de 1965. Sabía lo justo para ganarse la vida con solvencia, leer, escribir y de cante, pero el Madrid de la década que estos muchachos inauguraron era un hervidero de artistas, veteranos y jóvenes innovadores que deseaban marcar su propia personalidad. Camarón vivió como le correspondía, aprendiendo de todos a la vez que imprimía su carisma y genialidad tal difíciles de entender. En la capital realizó sus primeras grabaciones discográficas y actuó por última vez en el planeta Tierra, pero eso es otra historia.


LA ESTATUA QUE NO LLEGÓ

En el 2020 un grupo de camaroneros trazó un plan para que el Ayuntamiento de Madrid, bajo la actual alcaldía de José Luis Almeida, colocara una escultura pública de José Monje Cruz coincidiendo con el que hubiera sido su 70 aniversario. La idea era recuperar una obra de la escultora catalana Susana Ruiz, encargada por el consistorio de Badalona tiempo atrás y no erigida en la localidad. Parecía que todo iba como la seda para colocar a Camarón en el Rastro madrileño, concretamente en la Plaza de Vara del Rey. Pero la iniciativa no cuajó y la capital adeuda el merecido reconocimiento cantaor isleño.
La estatua sigue en el taller de la artista en Badalona que nos dice: “Para los que administran todo es o botín de guerra o estrategia política, o arma arrojadiza…Y la cultura es su prostituta favorita.” Razón no le falta. La artista se prendó de Camarón y su figura, que trata con sumo cuidado, cariño y respeto. Sigue Susana “trabajar en su retrato fue un viaje de inmersión profunda donde llegué a apreciar su canto y su interpretación hasta emocionarme, como el flamenco reventando dentro del corazón, como es él mismo, una fuerza en expansión que no para”.

Como los escultores también comen decidió hace tiempo lanzar una serie con el busto de Camarón.
Uno de sus promotores, el castizo y también camaronero Jacobo Rivero, nos cuenta que para la colocación de esta estatua perdida hablaron con su autora, que siempre se mostró cómplice y encantada con el proyecto. Además de la plaza de los anticuarios buscaron varios sitios alternativos, uno de ellos en Vallekas ya que Camarón mantuvo una buena relación con este barrio. Otro lugar podría haber sido frente al WiZink Center, antiguo Palacio de los Deportes como nos sigue contando Jacobo, “pero era una ubicación con poco estilo flamenco en la actualidad. La historia de El Rastro y el flamenco es mítica y el cantaor anduvo mucho por esas calles. El Ayuntamiento de Madrid tuvo encima de la mesa la propuesta, incluso salió publicada en el diario ABC, pero lo cierto es que no hizo nada ni mostró interés”.


Retomando el supuesto enclave de la escultura de Camarón cercana al antiguo Palacio de Deportes damos una nueva entrada al blog. No es en absoluto descabellado pues como se verá este auditorio fue emblemático para sus fieles seguidores. El cantaor frecuentó en alguna ocasión el barrio de Salamanca, había actuado varias veces en el Teatro Alcalá Palace e iba de copas con sus amigos a la Boite del Pintor, local inaugurado por Antonio el Bailarín en la calle Goya 79.

Hablar de las vivencias de este cañaílla universal en Madrid da para mucho. Nos vamos a centrar en recopilar las actuaciones que Camarón de la Isla ofreció en el antiguo Palacio de los Deportes, que no fueron pocas. Si nadie nos contradice ha sido el recinto donde dió más recitales en su vida, tanto es así que podrían haberlo llamado el “Palacio de Camarón”, donde compartió cartel con otros grandes en lo suyo y siempre con el toque memorable de Tomatito.

CAMARÓN EN EL PALACIO


Los conciertos coincidían casi siempre con las fiestas de San Isidro y sólo uno de ellos fue durante las de la Comunidad de Madrid del 2 de mayo. Nuestro amigo camaronero Montero Glez, que estuvo presente en varios, “Camarón y Paco de Lucía anunciaban la primavera en Madrid, la llegada del buen tiempo, las piscinas. Cuando la luz del cielo de Madrid se hacía posible en Sanisidros, entonces ocurría el milagro; un milagro cuyo templo no estaba acondicionado para tal menester, la sonoridad del Palacio era mala. Pero eso daba igual”. Damos fe de que la acústica era lo de menos. Los que asistíamos estábamos pendientes de ver sentarse a José en una silla en un escenario enorme junto a Tomate, su sola presencia eclipsaba lo demás.

El fotógrafo Paco Manzano testimonia que “no solo actuaba 
Camarón en esos festivales sino que fueron otros grandes artistas los que se podían ver en el Palacio”. Como prueba el cartel de la primera actuación constatada en
1981: Lole y Manuel, Fosforito, José Menese, Camarón de la Isla, Enrique Morente, Carmen Linares, Manuela Carrasco, Habichuela, Enrique de Melchor, Tomatito y además presentado por Fernando Quiñones.

Por motivos que desconocemos el año siguiente no acudió a la
cita, quizás estuvo más pendiente del papel de la selección en el mundial de
Naranjito, aunque el elenco de participantes fue igualmente espectacular: Menese, Fosforito, Habichuela, Turronero, E.Melchor, F.Montoya, Fernanda y Bernarda y E. Morente.
A partir de 1983 Camarón ya no faltó en el Palacio de Deportes hasta 1991. El 11 de mayo fue el día elegido por los promotores para los flamencos. Además de José, El Lebrijano, Fosforito, José Menese; como guitarristas Paco Cepero, Tomate, Ricardo Miño y la bailaora Pepa Montes. Ángel Álvarez Caballero ya habla de rutina y eso que había actuado sólo dos veces allí.

El cronista de El Pais se queja del abuso de bulerías y llama a la velada “isidrada flamenca”: “Todos los cantaores las hicieron, y algunos repitieron, es excesivo.” Pero, sin embargo, lo que más le gustó de Camarón fueron “unos prodigiosos tarantos y las bulerías”. No olvida aludir al gancho de Camarón “que cualquier “ay” suyo es flamenco y suena a flamenco”. Descubrió la pólvora.

El 16 de mayo de 1984 Camarón estaba junto a Lebrijano, José Mercé, María Vargas, Angelita Vargas y María La Burra. Lo que aconteció ese año orwelliano lo cuenta Paco Espínola en un especial que la magnífica revista La Caña dedicó a Camarón tras su muerte. A poco de empezar el festival José estaba en Cádiz en sus cosas y la organización hizo lo posible para que no faltara a su cita de San Isidro. Llegó, cantó y cobró, suponemos, aunque no se sabe si le descontaron del caché el gasto de aviones y taxis para que llegara a tiempo. Comenzó con una de sus frases favoritas “Voy a cantar por soleá, por bulerías y luego lo que ustedes quieran”. A los 10 minutos se levantó y terminó el recital. Espínola cuenta que hubo gente que hasta se enfadó. Ángel Álvarez Caballero mantuvo el rencor y así lo manifiesta en una crónica posterior de un concierto de Paco de Lucía en Conde Duque, estando también anunciado Camarón que no apareció. Las “espantás camaroneras” de ayer y hoy.

Por aquel entonces Manuel Rios Ruiz era cronista flamenco del ABC. En otro tono escribe: “El Camarón de la Isla, siempre en olor de multitudes, tiene al público de su parte en todo instante, es el cantaor de moda sin lugar a dudas, su voz flamenquísima, bonita y enduendada arranca el ole rápidamente. Inició su actuación por tarantas y continuó por soleá, pellizcando siempre con un lustre en su decir verdaderamente espléndido de donosura y de genio”.

Justo un año después, el 16 de mayo de 1985 se congregan Enrique Morente, Lole y manuel, cante y baile de la familia Montoya, al toque de Pepe Habichuela, Juan Carmona, hermanos Losada, Tomatito, Niño Jero, Y Diego Carrasco. El bueno de Ágel Álvarez se vuelve loco en esta ocasión con tanta locura y bullicio: “aunque la megafonía anuló prácticamente los tonos graves y cálidos, dejándonos solo un sonido agudo, metálico, incluso hiriente” Así contaba como sonaron las guitarras de Tomate y Habichuela. “Y estuvo Camarón. Esta vez sí, sin suspense ni nerviosismos generados por la incertidumbre” (todavía le duraba el susto de la convocatoria del 84). Enrique Morente volvía a compartir escenario con su amigo, “su cante no es el que mejor conecta con la clase de público allí predominante, tuvo una buena actuación, muy sentida”. Como la mayoría del público era gitano solo iban a ver a Camarón, pero también iban payos, y rockeros y demás fauna urbana y canalla. El personal de seguridad del recinto se desquiciaba, no había manera de controlar a “la gitanería que había acudido en masa”. De nada valía comprar una entrada de la fila 1 pues en cuanto Camarón salía al escenario esa “gitanería camaronera y vociferante” se ponía delante y ahora tu diles que se vuelvan a sus asientos. Acudieron familias enteras desde Elche para ver a su ídolo. “Camarón tiene un instinto especial para conjurar los duendes en su cante. ¿El genio? Si, seguramente”. El gachó de El Pais iba cambiando de opinión.

En ABC el poeta jerezano Manuel Rios Ruiz narraba lo penoso que era escuchar flamenco en el Palacio “escuchar el cante en el destartalado recinto del Palacio de los Deportes, con los altavoces a todo gas, abarrotado de un público bullidor, parlanchín, tan aplaudidor como dado al silbamiento y al vocinglero intempestivo, es sumamente difícil, hay que hacer gala de una capacidad de adaptación máxima. Y en tales circunstancias, el arte flamenco se muestra tan fuera y tan lejos de sus ámbitos originarios, que tiene que llevar intrínseco mucha calidad para que se manifieste y se perciba en su verdadera dimensión”. Pero a José le ponía por las nubes, “El Camarón de la isla, quien después de la estentórea presentación que le hizo un fan y de la cerrada ovación de la muchedumbre, se arrancó por alegrías para seguir por tarantos- la salía en este estilo fue impresionante- bulerías y fandangos, siendo aplaudidísimo y vitoreado. Pensó Camarón de la Isla que había acabado la peoná y se fue por el forro, seguido de Tomatito y su guitarra tupida de bonitos sones; pero el gentío desencadenó su silberío a por mayor y Camarón volvió a sentarse para cantar por tangos con un compás que embelesa. Salió del escenario y otra vez la reclamación del público surgió unánime y cabezona, teniendo que repetir las bulerías. Estamos ante un artista con auténtico tirón popular. Un flamenco mágico, que cuando canta entregado y en plenitud de facultades, en corto y por derecho, hay que quitarse el sombrero”. A romperse la camisa. 

El
14 de mayo de 1986 Fosforito, Carmen Linares, la Zambra del Sacromonte (dirigida por Curro Albaycín); al toque Enrique de Melchor, Tomatito y Juan y Pepe Habichuela. Camarón se sentó esa noche y dijo “Estoy aquí para dar lo máximo que pueda, muchas gracias”.  Deleitó al público durante 40 minutos. Curro Albayzín recuerda esa gala donde de nuevo los organizadores estaban nerviosos por que Camarón no llegaba. Toni Maya también participó en el espectáculo con la Zambra. Pero al crítico de El País  ”Porque no todo lo viejo tiene interés por ser viejo –seguramente no lo tuvo cuando era joven-, y a veces lo que se nos ofrece aparece ya en un estado de decrepitud que se convierte en una caricatura de sí mismo, en algo patético”. Nos consta que se realizó un esfuerzo por parte de los artistas sacromontanos para ofrecer su arte en Madrid, descontextualizado de su hábitat natural en las cuevas del Camino del Monte. Ese año también actuaron junto a Triana Pura en la Cumbre Flamenca

Según Angel A.C. en su ya habitual crónica "constructiva" los grandes artistas de esa noche no brillaron como debían porque “(…) El Palacio de los Deportes madrileño, recinto que decididamente no es el idóneo para la escucha del cante flamenco”, observación a la que suma el disgusto que le provoca el público camaronero.

Manuel Ríos  cuenta en ABC “En la noche del pasado jueves, la edición 86 del festejo, pese a todas las causas negativas apuntadas, contó con un público entusiasta que casi llenó el aforo, entre el que se encontraba toda la gitanería madrileña, que acudió al reclamo de su ídolo, El Camarón de la Isla, en razón de familias enteras, incluidos las abuelas y los churumbeles. Y el ídolo correspondió con creces al fervor popular. El Camarón se entregó á sus seguidores y, junto a su magia racial, puso coraje y el compás que lleva ingénito. Su actuación fue larga y se desarrolló entre clamores, interpretando con el acompañamiento brillante de la guitarra de Tomatito, soleá, alegrías -los ayes en este estilo fueron lo mejor de su que hacer, tarantos, bulerías, tangos, fandangos y, otra vez, bulerías.”

En el concierto de 1987  Paco de Lucía y La Susi acompañaron al que ya tenía grabado su nombre en todos los carteles de flamenco del mes de mayo madrileño. Ese año fue muy importante en la vida de nuestros tótems flamencos. Primero porque compartían cartel de nuevo y segundo porque esa noche se reconciliaron después de años de distanciamiento. Quedan escritas en los libros las dos célebres frases con las que volvieron a entenderse Paco y José: “¿Qué pasa maricón?”, y José le contestó “Maricón tu”. Esa noche compartieron habitación a un hotel de la cercana Calle Alcalá donde Antonio Sánchez Pecino, hermano de Paco, era subdirector. Lo que pasó durante esos 4 días y sus noches no lo busquéis por ningún lado. Aunque hubo algún testigo los dos amigos se lo llevaron con ellos donde estén, que ojalá sea juntitos los dos. De este hermanamiento obtuvieron el compromiso de volver a grabar juntos. Durante los 80 habían grabado joyas imperecederas Como el Agua (1981), Calle Real (1983) y Viviré (1985). Por mor de los contratos discográficos no pudieron  volverlo hacer hasta Potro de Rabia y miel.

La afición flamenca madrileña esperaba con interés, “la muchedumbre camaronera ni siquiera respetó al gran Paco de Lucía y tuvo que pedir silencio para afinar su guitarra. Camarón, como casi siempre, arrasó acompañado por sus fieles seguidores que en opinión de Montero Glez la mezcla era digna de un estudio sociológico. La Susi cumplió con su papel de telonera pese a ser artista consolidada, y seguro que estuvo feliz y en la gloria por compartir escenario con esos dos grandes monstruos. No era la primera vez ni sería la última que Encarnación Santiago coincidía con Camarón, ya sabemos cuánto se admiraban mutuamente.

Camarón volvería por tres veces más a su palacio pero eso lo dejamos para nuestra siguiente entrada.

FIN DE LA PRIMERA PARTE PALACIEGA

5 de diciembre Año XXIX D.C.



 






viernes, 2 de julio de 2021

La imagen de dos muchachos. 2 de julio del Año XXIX D.C.

Quiero pensar que eran dos muchachos jóvenes, alegres, precoces y amigos. Me enternece y me encanta la imagen rebosante de juventud de estos dos personajes. Una pareja, que desde el momento cero se profesó admiración y afecto mutuo, captada en esos gestos de complicidad contenta que el fotógrafo Pepe Lamarca tan bien supo plasmar. La iconografía es perfecta en el blanco y negro de la instantánea pulcra y elegante. Las dos figuras retratadas en una composición simétrica y el contraposto de Camarón buscando con la mirada el refuerzo de la risa de su compañero Paco. En sus cortas historias de vida llevaban ya siglos de sabiduría flamenca a sus espaldas. El uno respondía a las exigencias de un padre severo y una madre cariñosa (Lucía); el otro, el séptimo de ocho hermanos, vivió la orfandad paterna, pero seguro que su madre (Juana) también le regaló un delicado apego; porque esas sonrisas en absoluto impostadas son imposibles en personas que no han sido queridas durante su infancia. La juventud puede con todo y pese a los trasnoches y abusos de una temprana vida de trabajo nocturno los pocos años imponen la broma y espontaneidad a la sesión fotográfica. Pelo limpio, afeitado bien rasurado y camisa planchada, excepto el cigarrillo ningún elemento, ningún adorno, altera la imagen de felicidad compartida que ambos sugieren. Si no niños sí fueron adolescentes trabajadores. Chicos impúberes que ganaban los concursos en los pueblos de Andalucía rápidamente se profesionalizaron como guitarrista y cantaor. Los dos del Sur, de Cádiz, en el ambiente de los tablaos madrileños fraguaron una amistad cuyos frutos a día de hoy no han sido igualados. De la imagen se desprende la actitud desenfadada a la vez que tímida, contenida, de unos zagales traviesos que muestran una amplia sonrisa de dentadura impoluta. Quiero pensar que la noche antes hicieron un fandanguito que les salió bordao, que se bebieron unos cuantos wiskies, que tontearon como veinteañeros con las bailaoras del cuadro del espectáculo, que les dieron calabazas y les importó un pimiento, que caminaron de madrugada por las calles próximas a la plaza Tirso de Molina, que tenían hambre y se comieron un bocadillo de jamón barato… Llegaron a la casa familiar y se acostaron aguantando las risas para no despertar a nadie y antes de conciliar el sueño recordaron cuánto tiempo hacía que no iban a su tierra. No muy temprano se levantaron pensando que la sesión de fotos de ese día les pillaba en plena resaca. A esas edades el cansancio no deja signos manifiestos en el rostro, las líneas de expresión son de puro gozo. Juntos y aseaos, bien acicalados oliendo a loción de hombre y ropa limpia, fueron al encuentro de José Lamarca quien los inmortalizó en este magnífico retrato.

Felicitas Ramírez 
2 de julio del Año XXIX D.C.