lunes, 5 de diciembre de 2022

TIRITITRAN BAHÍA. CHICLANA, SAN FERNANDO Y CÁDIZ. ACTUACIONES SAN JOSÉ MONJE CRUZ 1950-1970


Foto: Ignacio Escuin
Esta entrada está basada en la charla que Antonio Jiménez Cuenca y Carlos Fernández Rico dieron el pasado 30 de septiembre en el Bar Reverte de San Fernando, en una de las actividades de la Asociación Cultural Flamenca La Fragua. En la misma, se hizo un recorrido por las actuaciones y momentos importantes de la vida artística del genio de la Isla que, a 72 años de su nacimiento y 30 desde su marcha de este mundo, cada día canta mejor.



El TRAMBAHIA, ya es una realidad.
Después de tantos años de obras y pesares. Chiclana, San Fernando y Cádiz se unen, por fin, a través de este medio de transporte, si bien cuando funcionaba el tranvía en el pasado siglo todo era muy distinto y aún vivía José Monje Cruz “Camarón de la Isla” que conocía al dedillo cómo desplazarse entre las tres ciudades.



Debemos suponer que muchos de los desplazamientos de José Monje entre las tres localidades los hacía en tranvía, o en medios posteriores como el autobús llamado “La Carterilla” de San Fernando a Cádiz o “El Canario” de La Isla a Chiclana o en taxi a cambio de algún fandango, quien sabe.

Hemos de reseñar que no están todas las actuaciones que José ofreció en estos primeros 20 años de su vida donde, de momento, nos vamos a centrar. Habrá algunas actuaciones de cuando era un niño que algunos escritores y biógrafos han contado, muchas veces de oidas o, en muchos casos, a través de opiniones de testigos directos, pero si no tenemos constancia escrita, ya sea en cartelería o prensa, difícilmente sabremos exactamente como fue.

Comenzamos el viaje de ida y vuelta que nos llevará desde La Isla a Chiclana y a Cádiz, localidades importantísimas en la vida personal y artística de nuestro héroe flamenco, Camarón. Iremos de parada en parada acordándonos de José.


TIRI TI TRAN BAHÍA 1950- 1970. PRIMEROS 20 AÑOS.

PARADA CALLE REAL-PLAZA DEL CARMEN. 5 DE DICIEMBRE DE 1950.

Foto publicada en el libro 
                   "La Chispa de Camarón"
En la Calle Carmen 29 nació un 5 de diciembre, mediado el siglo XX José Monje, parido por Juana Cruz en el seno de una familia gitana y trabajadora, que pasados los años se convertiría en Camarón de la Isla. Su infancia transcurrió como la de otro niño más de las callejuelas de esos tiempos duros que se vivieron en este país. Su afición por el toreo y el cante le hicieron tener una vida inquieta y desde muy chico fue reconocido y muy querido. Su fama de “gitano rubillo que cantaba pa rabiar” traspasó las fronteras de la Isla y ya no solo sus vecinos y amigos querían escucharlo cantar. También los artistas que pasaban por San Fernando y que, normalmente, paraban en la Venta de Vargas, querían escucharlo. Cuentan que La Paquera se dejaba caer de vez en cuando y siempre hacía llamar a José para que le cantara.

PARADA VENTA DE VARGAS. En torno a la Plaza de Toros. Primeros años.

Apunta el escritor cañaílla Enrique Montiel, que en el Bar El Castillo, situado en el Castillo de San Romualdo, cantó de muy niño. Y que también lo hizo junto al Principe Gitano en la cercana Plaza de toros algo que si está contrastado y que más abajo reseñamos.

Quizás no fue en la casa de Juan Vargas y María Picardo donde José dio sus primeros pasos como
artista, pero si fue su lugar preferido y parte primordial de su aprendizaje artístico y personal. Allí fue uno más de la familia pues ya sus hermanos mayores, sobre todo Manuel, eran conocidos y queridos con lo que el niño Monje también lo fue.   

PARADA PLAZA DEL REY- TEATRO DE LAS CORTES 1959- 1960. Primeras actuaciones. 

Muy cerca de la plaza del Rey se encuentra el Teatro de las Cortes donde datamos la primera actuación de José Monje, con 9 años recién cumplidos concretamente el 19 de diciembre de 1959. Aparece en el orden del espectáculo como “Cante Flamenco”. Fue con la compañía de Pepe Barrera “Barrerita” que organizaba estas galas con fines benéficos. Al año siguiente vuelve a repetir, el 17 de diciembre junto a una niña de tan sólo cuatro años, Paquita Petralanda que, tan amablemente, nos ha cedido estos programas de mano de su propio archivo. A la guitarra Luis Olvera que fue su primer guitarrista, al menos en San Fernando, que ya también le acompañaba en verbenas como las de la Bazán u otras barriadas isleñas.
Teatro de las Cortes 1960

Teatro de las Cortes 1959

En el siguiente vídeo que grabaron los amigos de La Fragüa la propia Paquita nos cuenta su testimonio directo de ese día.

PARADA ESTACIÓN CENTRAL DE CÁDIZ. Concursos. 1961 De Barbería chiclanera a barbería gaditana. Rancapino

Rancapino era 4 años mayor que Camarón y ya conocía la Venta de Vargas donde se buscaba la vida. Alonso estaba emparentado por parte de madre con Juana Cruz como ha contado en numerosas ocasiones. Acompañaba a su primo y amigo, juntos iban de un lado a otro para vivir correrías taurinas y flamencas. En Chiclana, uno de sus lugares favoritos era la barbería del guitarrista Miguel Pérez, lugar de reunión de aficionados chiclaneros.Cuenta Rancapino que la primera vez que cantó en público animado por Miguel lo hizo en el concurso que se celebró en la Cueva del Pájaro Azul de Cádiz, al que también se presentó José como contamos más adelante.
Camarón, Rancapino y Miguel Pérez

Archivo de Humberto Wilkes

Como dijimos al principio, suponemos que para alguno de los desplazamientos José pudo utilizar el tranvía pero también otros medios como el trolebús o el autobús llamado “La Carterilla” para ir a Cádiz y “El Canario” para desplazarse a Chiclana.

Tenemos que reseñar que, según voces autorizadas,  fue el gaditano Juan Doblones el primer guitarrista profesional que acompañó a un joven Camarón aunque no hemos podido encontrar ningún documento gráfico ni en prensa que lo atestigue.  

Lo que si sabemos a ciencia cierta es que recibió lecciones de su primer maestro de guitarra de nombre Juan Díaz, vecino de Cádiz, barbero de profesión y amigo del chiclanero, y también barbero, Miguel Pérez. Muy probablemente en los primeros meses de 1961 estuvo preparando al niño de la Isla para que participara en el concurso de la Cueva del Pájaro Azul. De estas clases en la barbería gaditana tenemos constancia de algunas grabaciones caseras que corren por ahí. Ojalá algún día fueran publicadas ya que se escucha a José con 10 años tocando y cantando por soleá, por tientos, por rumbas… una verdadera joya. No deja de sorprender cómo con esa corta edad puede expresarse de esa manera. Archiconocida la frase “Ya de niño cantaba como un viejo” pero es que realmente su registro vocal y cantaor no era normal. El estudio serio, musicológico, de la voz de camarón, debe de ser abordado cuanto antes. Alguien autorizado debe investigarlo, analizarlo, describirlo y difundirlo para el conocimiento cabal de su forma cantaora. Y para el conocimiento de cuantos camaroneros somos en el mundo.

Mientras tanto, queremos resaltar una historia personal que nos contó el guitarrista oriundo de los Paises Bajos Humberto Wilkes conocido como el "Payo Humberto" de como el flamenco holandés cómo conoció a un sobrino de Juan Díaz y se aficionó a la guitarra flamenca, llegando a ser también alumno del maestro barbero gaditano. 
Pero volvamos al concurso que se celebró en la Cueva del Pájaro Azul en la primavera-verano del año
Concurso en Cádiz. La Cueva del Pájaro Azul,
Radio Cádiz.

1961 y en el que participaron grandes artistas ya consagrados. Algunos investigadores gaditanos como Antonio Barberán y Javier Osuna documentan bien aquel acontecimiento. Quizás fuera la primera actuación en Cádiz de Camarón que no pasó de la primera ronda. Hay un vídeo en youtube donde encontramos a “Camarón en Radio Cádiz junto a Miguel Borrull. Tras el análisis de los audios, podemos asegurar que esa grabación pertenece a las clases de guitarra que recibió de Juan Díaz, de las que hemos hablado más arriba.

EL CONCURSO DE LA SALLE, San Fernando.

En verano, hacia el mes de agosto, después de pasar por el concurso de Radio Cádiz aparece de nuevo en San Fernando para participar en un Concurso del Colegio la Salle. En una entrevista realizada a Luis Olvera, su primer guitarrista como ya apuntamos, para el programa Cortinas Negras, nos cuenta como era Camarón en aquellos tiempos y cómo fue la vez que se presentó José a un concurso organizado por el Colegio La Salle que no ganó pero que estuvo a punto, si no llega a ser que Antoñín González Cuenca lo hiciera cantando “Una Paloma Blanca” del malagueño Antonio Molina. A Camarón aquello no le sentó muy bien, pero así es la vida.
Camarón con Luis Olvera 

PARADAS PLAZA DEL REY Y VENTA DE VARGAS. Teatro La Salle Noviembre 1962 y Plaza de Toros con El Príncipe Gitano.

Otra vez aparece actuando con la compañía de Pepe Barrera según consta en el cartel expuesto en la Peña Camarón. Lo presentan como José Monje-Cante Flamenco, esta vez con “j” como al propio Camarón le gustaba.  
Actuación 1962

En los carnavales de ese año sale con una comparsa llamada “Currito y sus Churumbeles”. Hay escritos y fotografías que así lo atestiguan. 
También en el verano de este mismo año, durante una actuación del Príncipe Gitano tuvo un momento de gloria el niño José, pues ante la insistencia de un aficionado lo sacaron a cantar llevándose al propio Enrique Vargas y a todo el público de calle. Así lo reflejan fotografías familiares publicadas en el libro de la “Chispa de Camarón”.
Camarón y el Principe Gitano

PARADA VENTA DE VARGAS. Primer encuentro con Caracol 1963
 
En algún momento del año 1963, Camarón es llamado por Juan Vargas para que su amigo Manolo Caracol lo escuche cantar. Es en ese primer encuentro cuando el maestro sevillano suelta esa frase “Un gitano rubio nunca puede ser un buen cantaor”. A pesar de lo cual, el respeto y la admiración de José por Caracol fue permanente aunque como veremos en seguida Camarón hizo valer su juventud y maestría en una noche inolvidable para los que la vivieron, si bien antes, ya Caracol había claudicado y, según cuenta Antonio Lagares en su libro sobre la Venta de Vargas, Manuel Ortega se rompió la camisa
 escuchando a un gitano rubio de 15 años en la barra de la Venta.  Otro de los cañaíllas ilustres que conoció la relación de Manolo Caracol con Camarón fue el Chato de la Isla que en el libro de Salvador Aleu nos cuenta como él si se buscaba la vida en los tranvías gaditanos. También lo hacía junto al hermano de José, Manuel Monje, en la Venta de Vargas antes de que Rancapino y Camarón llegaran a ser asiduos del lugar. José LLerena es una voz autorizada para hablar de José Monje y Manuel Ortega. Los dos fueron unos genios y se admiraban mutuamente.

PARADA PLAZA DEL REY-TEATRO LAS CORTES. 3 de enero de 1964

En enero de 1964 vuelve a actuar con la compañía de Pepe Barrera en una actuación fechada el 3 de enero, días después, el 9 de enero, fallece su padre Juan Luis Monje Núñez. Este dato lo sabemos gracias a Antonio Lagares que lo cuenta en su libro sobre la Venta de Vargas. La vida de la familia Monje Cruz cambiaría  por completo. Juana tuvo que tirar del carro familiar y José ya tuvo que contribuir a la empresa familiar junto a sus hermanos mayores con su cante aunque ya sabemos que su ilusión primero fue ser torero pero esa es otra historia que quizás algún dia abordemos. 
Con la Cia Pepe Barrera 1964

En esta nueva actuación en el Teatro de Las Cortes Camarón aparece de nuevo como “José Monje-Cante Flamenco”. Sobre su apodo hay mucho escrito pero lo que es difícil rastrear es el primer cartel donde aparece como Camarón de la Isla. Manuel el del lunar, amigo personal de Camarón, apunta que fue Dolores Abril, en una de las giras con su compañía, la que definió su nombre artístico por primera vez.

PARADA ESTACIÓN CENTRAL DE CÁDIZ – Verano 1965 Actuación con El Niño de los Rizos

Con el Niño de los Rizos Cádiz 1965

En 1965, dentro de los Cursos de verano de la Universidad de Sevilla en Cádiz que organizaba el escritor José María Pemán, ameniza una noche flamenca de la mano del guitarrista El Niño de los Rizos, concretamente en el Colegio Mayor Universitario Beato Diego de Cádiz.

PARADAS MÁLAGA, MADRID Y ALEMANIA 1966-1970. Comienzan los viajes en tren de largo recorrido.
 
El primer contrato que firmó
Camarón fue antes de cumplir los dieciséis años y se lo hizo el malagueño Miguel de los Reyes. Con su compañía giró por distintos lugares de la geografía nacional sobre todo por Málaga y Madrid (El Cisne Negro). También lo hizo con Juan Valderrama, con el Príncipe Gitano y Dolores Vargas “La Terremoto” en el espectáculo “Flequillo de oro” sustituyendo a Pansequito. Por Europa giró como parte del “Festival Flamenco Gitano” con un nutrido grupo de artistas patrios. Existen grabaciones de televisión que lo atestiguan y unos fandangos con Paco Cepero grabados en Alemania en 1969 aunque no se publicaran en este país hasta el año 1982.

Es bien sabido que sus primeras grabaciones discográficas fueron con el guitarrista ceutí Antonio Arenas en 1968 y con Sabicas en 1969, igual que la primera con Paco de Lucía. En ese tiempo ya se había trasladado a la capital donde todavía estamos esperando que coloquen la prometida estatua o siquiera una placa.

José siempre reconoció la importancia que tuvo Madrid para él, pero nunca dejó de visitar su tierra a la que tanto echaba de menos, sobre todo a su familia y más especialmente a su madre.

PARADA VENTA DE VARGAS- Fragua de los Monje en la Calle Amargura, 1967. Juana Cruz
Zapatos de Camarón en la Fragüa

En el año 2005 fue publicado un CD donde Camarón cantaba en la Venta Vargas. Algunos de estos cantes están fechados en el año 1967. Tenemos constancia de que algunos privilegiados aficionados tienen otras grabaciones inéditas con la voz de Juana y el propio Camarón a la guitarra, donde aparece también Rancapino entre otros. Suponemos que la grabadora que se utilizó fue la misma, propiedad de Juan Vargas, y que José trasladó a su domicilio para grabar a su madre acompañada a la guitarra por él mismo. Como dice Rancapino, Camarón tenía la musicalidad y el cante de su madre.

PARADA VENTA DE VARGAS 1969. Aquella noche con Caracol.
Cuadro original en la Venta de Vargas

Se cuenta que la noche del homenaje a Pericón de Cádiz, celebrado en el Teatro José María Pemán de Cádiz, concretamente el 29 de agosto, alguien avisó a Camarón que Manolo Caracol estaba de fiesta en un cuarto de la Venta de Vargas y allí se presentó. Lo que ocurrió esa noche solo lo saben los presentes de los que ya nadie queda vivo. Felix Grande fue testigo directo y dejó escrito su relato “Aquella noche” basado en el duelo cantaor que tuvieron en un reservado de la Venta. También el extremeño Carlos Lencero publicó un relato como si de un duelo “western” se tratara pero en vez de pistolas con fandangos. Esa noche el cetro del Rey del flamenco pasó a ser del “gitano rubio, hijo del fragüero Luis Monje y de Juana Cruz”

EPÍLOGO LUNAR
Collage basado en cuadro de Antonio 
Valentín. 

Antes de  terminar esta primera parte donde hemos viajado por algunas de las actuaciones y momentos importantes de los primeros 20 años de José Monje, acordarnos de que el hombre pisó la luna por primera vez el 20 de julio de 1969. Camarón se marchó de esta tierra cantándole muchas veces a ese único satélite natural que, de vez en cuando, nos alimenta, como si fuera un queso de bola, y nos ilumina como el cante de José Monje, “Camarón de la Isla”.

Para esta entrada hemos consultado bibliografía relacionada con José Monje Cruz y hemos utilizado documentos de archivos personales de los protagonistas. Dar las gracias a todas las personas que nos han ayudado, a Paquita Petralanda por su testimonio y a la Asociación Cultural La Fragua por su inestimable ayuda.

Antonio Jiménez Cuenca y Carlos Fernández Rico
5 de diciembre del año XXX D.C.








sábado, 2 de julio de 2022

EL PALACIO DE CAMARÓN. SEGUNDA PARTE 1988-90 - 2 DE JULIO DEL AÑO XXX D.C.

El “METE PATAS” Y CAMARÓN
El 3 de mayo de 1990 Camarón la Isla recibió el disco de oro por su trabajo Soy Gitano en un madrileño local emblemático, Casa Patas. Uno de los congregados, Joaquín Albaicín, narraba en el ABC “Revoloteaba sobre las mesas festoneadas de canapés de Casa Patas el parloteo de alrededor de cien personas (entre las que se encontraban muchas caras conocidas del mundo del disco: los Ketama, Martirio, Mario Pacheco, Antonio Humanes...) que aguardaban desde hacía algo más de media hora la llegada de Camarón de la Isla, al que iba la casa Polygram a hacer entrega del Disco de Oro por las más de sesenta mil copias vendidas de su último trabajo, «Soy gitano», tan polémico como celebrado. Cuando hizo el cantaor (elegante traje negro, blanca chalina de seda, una sortija de plata en cada uno de sus dedos, su cabellera rubia despidiendo áureos destellos por efecto de las luces de los focos) su aparición, un silencio reverente y de contenida admiración se apoderó de los presentes. Ni un solo diente hizo en ese momento crujir un canapé. Fue como si hubiera llegado un ángel, un ser sobrenatural”
Al día siguiente en el Palacio de los  Deportes su actuación fue un 
éxito. Para celebrarlo tomaron una copa en otro de los lugares míticos de Lavapiés, el Candela. Camarón y La Chispa se retiraron pronto y se les ocurrió subir al cercano Casa Patas para cenar algo antes de acostarse. Antonio Benamargo, por entonces programador y director artístico de la sala hoy tristemente desaparecida, nos cuenta su anécdota. “Yo, salí del Patas al Candela para hablar con Miguel o con alguien y me crucé con José y Dolores que iban hablando de comer algo en Casa Patas. No tardé
mucho de hacer mi gestión y de que me contaran como había estado Camarón, yo no fui pues nosotros teníamos actuación. El caso es que cuando subí por la calle Cañizares volví a cruzarme con ellos y José le decía a La Chispa que a ese lugar tendrían que cambiarle el nombre y llamarlo el “Mete Patas”. Menos mal que no me conocieron. Yo ya me olía lo que había pasado y cuando entré por la puerta no te puedes imaginar lo que yo solté por esa boca a los causantes de aquel desaguisado. Pasado el tiempo ya no merece la pena señalar responsables. Fue imperdonable, primero por quien era el que pidió cenar o un simple bocadillo de jamón para recibir una negativa con excusas vagas; segundo porque el día anterior su casa discográfica se había dejado un buen fajo de billetes para celebrar que Camarón era un superventas. Hay que imaginar que no atendieran a Louis Amstrong en el Cotton Club de Nueva York.” 
Existen otras versiones de esa noche pero lo que fue verdad es que uno de los grandes se quedó sin cenar después de triunfar en el Palacio. Con lo buenos que estaban los bocadillos de jamón de Casa Patas, válgame que desatino.

EL PALACIO DE CAMARÓN – SEGUNDA PARTE 1988-90
10 de mayo de 1988

Continuamos con las actuaciones de Camarón de la Isla en el que fue su feudo más visitado en la historia de su carrera. El 10 mayo de 1988, recién terminadas las fiestas de la Comunidad de Madrid, Camarón volverá a lo que llamaremos “su palacio”, el recinto del Palacio de Deportes del metro Goya. A continuación dos grupos “modernos” que adoraban a Camarón, Pata Negra y Ketama, a quienes los puristas criticaban argumentando que ni eran flamencos ni “ná” por mucho que descendieran de dinastías de gran abolengo. 
Angel Alvarez Caballero comenta en El País : “Juntar a Camarón de la Isla con Ketama y Pata Negra, ha sido, desde el punto de vista festero, una buena idea”. Las canciones de estos conjuntos eran fácilmente pegadizas, por el contrario recuerdo mi desconcierto al escuchar a Camarón y no identificar en directo lo oído en discos y cintas. Tomé conciencia de que el Flamenco era diferente, se cantaba por palos y no por canciones, mi primera lección y sigo aprendiendo. Continuando con el crítico de El País con respecto al respetable prosigue: “(…) Público, también, treméndamente indisciplinado, que no respeta los derechos adquiridos por los demás en taquilla con su entrada para ocupar una localidad determinada y no ser perturbado en ella por alguien que se pone en pie delante o se sienta en el respaldo de su silla, o se apelotona tumultuariamente en los espacios libres.” El aforo del Palacio era de 15.000 personas y podrían haber entrado muchos más, siempre se quedaba gente en la calle. Avanza Ängel A. Caballero, “ (….) si la suerte cambia y un día hay tragedia, nadie busque más responsable que una organización incapaz de montar un buen servicio de seguridad, respaldado por la policía si es preciso. Y en último caso, si ni aun así son capaces de garantizar el orden, Camarón no debe venir” Menos mal que no le hicieron caso, volvió dos años más. Se sigue explayando el crítico: “Por lo demás oír a Camarón de La Isla fue una fiesta. Hasta el punto que se le pudo oir (…) como al público propiamente camaronero en esta ocasión se unió otro público juvenil y rockero, con mucha cazadora de cuero y pelos largos o pintados, que también conecta de maravilla con el cante de Camarón”

Descubrimos el flamenco gracias a José Monje Cruz. Recogemos 
unas declaraciones de Santi Camuñas, artífice de los míticos “Lunes flamencos” en la sala Revólver: “Camarón flipaba, estaba yo en la barra poniendo copas venía y me decía, hijo cómo puedes aguantar este ”ruío”, y me cantaba a la oreja. Ese hombre era un monstruo! Era algo muy fuerte. Los pocos de mi cuerda que están metidos en esto del flamenco, están por Camarón, toda esta movida del flamenco parte de Camarón. Fue una conmoción, somos de la generación Camarón. La primera vez que le vi fue en el Palacio los Deportes y era casi tan divertido verle a él como la reacción de la gente cuando salía. Ese sitio gigante y todos sentados muy calladitos, mucha policía, mucho “pringao” por allí dando vueltas y de pronto salía Camarón y ya se acabó todo, volaban las sillas”.

Andaba también en esa órbita Cathy Claret: “Pues yo estaba allí y además en los camerinos, vaya ambiente que se formó y luego nos fuimos todos al Candela histórico. Recuerdo que Camarón era fan de Rafael Amador y se quería peinar como él.. Antonio Flores estuvo esa noche ya que admiraba a Pata Negra... Y en El Candela estaban Jerónimo Maya, Sorderita, seguramente Ray Heredia pero de que José estuviera no me acuerdo con seguridad… Qué pena no tener cámara de fotos en esos tiempos!”
Sobre Pata Negra, Ketama y sus jóvenes seguidores cuenta: “Lo que parece evidente es que unos y otros hacen algo que está en la onda actual y que interesa cada vez más a los jóvenes de hoy día (…) Tiene poco que ver con nuestro flamenco ancestral, pero su poder de convocatoria es infinitamente más grande que el conocido por lo jondo en todas su historia anterior”. De este concierto hay varios vídeos incluso alguno confundido. Rafael BorjaRafaCamarón” nos pone sobre la pista de uno que lo datan en Toledo 1988, pero que es parte de la actuación en el Palacio de los Deportes.
Mención especial a Angel Alvarez Caballero, muy querido por artistas y afición, a quien décadas más tarde se ofreció un homenaje por su carrera como crítico.

Muchas anécdotas sobre esas míticas actuaciones en aquel recinto infernal que no valía para escuchar flamenco, pero la afición iba en tropel. Pedro Calvo, otro camaronero de pro que estuvo en alguna ocasión disfrutando del ambiente, escuchó decir a una señora “No sé qué tiene mi Camarón pero es que me he meao toa encima”
El 16 de mayo del 89 la tele de los madrileños, por aquel entonces TM3, estaba allí para contarlo. Fue una emisión en pruebas de la hoy Tele Madrid en riguroso directo y presentado por Lauren Póstigo

Ese día el cartel fue más cortito, José Monje y Francisca Méndez, “La Paquera”, lo justo. El vídeo se puede reproducir en Youtube. Escuchar a La Paquera sin micrófono aullar ante miles de criaturas es algo poco común, además con la guitarra del gran Moraíto. Lo cierto es que esa noche Camarón reventó el Palacio. Antre el público enfervorecido también Paco de Lucía. La crónica en El Pais se titula “Camarón fue una fiesta”: “Y Camarón volvió por sus fueros en medio de un tumulto del diablo” continua Ángel después de quejarse nuevamente, “El de La Isla, superando el guirigay, quizá motivado por él, y en su afán de hacerse oír pese al griterío, elevó el vuelo del águila de que sólo son capaces los genios y cantó como hacía muchos años no le escuchaba”. Para la cantaora de La Plazuela, contrincante en el ring del Palacio, también tuvo buenas palabras: “Antes La Paquera había hecho su cante personal. Salió enfundada en un apabullante traje largo azul brillante, pegó su primer ¡Ay! y la audiencia se calló estremecida.”

Joaquín Albaicín
en ABC está más acorde con los tiempos “Volvió Camarón de La Isla a su anual cita de San Isidro precedido en esta ocasión (….) por otro peso pesado del flamenco: la Paquera de Jerez, indiscutida maestra del cante por bulerías que, La Paquera hizo gala de tal poderío de voz, tal arte y corazón grande que, sin pretender restar méritos a mi admirado Dalí, me atrevo a sugerir que su plaza debería ser, a partir de mañana, bautizada como plaza de Salvador Dalí y de la Paquera de Jerez. Esta gran artista encandiló al público con su monumental y gitanísimo quejido, cosechando un éxito de clamor que fue un inmejorable prólogo para el éxtasis camaronero que se avecinaba.” Continua Joaquín con Camarón “Cuando el genio de La Isla y Tomatito (que fue un prodigio de compás, inspiración y armonía durante toda la velada) salieron de detrás del telón, el bullicio que allí se formó fue indescriptible: cientos de espectadores se levantaron de sus sillas y se agolparon al pie del proscenio para poder ver de cerca al cantaor que arrastra multitudes a su paso, provocando la lógica protesta de cuantos se veían privados de la visión de la pareja de artistas. Tampoco era para quejarse tanto: al fin y al cabo, en esto del cante lo que importa es oír, siendo lo de ver secundario.” Su actitud camaronera queda clara, “Camarón, desentendiéndose del alboroto, fue a lo suyo y se rompió la voz en un taranto que presagió ya la grandeza musical de la hora que se alumbraba. No se puede cantar mejor que como cantó este gitano, señores.”
 
4 de mayo de 1990

Volumen imprescindible es el “libro gordo” de Camarón de José Manuel Gamboa y Faustino Núñez. En él cuentan las visicitudes de esa noche además de las fátigas que pasaron sus acompañantes y teloneras, Carmen Vargas y La Susi. La primera, la bailaora, no tuvo al público de su parte pero lo peor fue que el escenario estaba recién pintado y su vestido se iba oscureciendo por momentos. Cabe resaltar, según cuenta Joaquín en la crónica para ABC, Juan Moneo Lara, El Torta, participaba en el cuadro: “Actuó con un grupo en el que reconocimos al guitarrista Moraíto Chico y Curro Jerez y El Torta (especialmente lúcida fue la intervención de éste, que llegó cantando por bulerías para ponerme el pelo de punta)”. Una de las pocas veces que Juan compatió cartel con José.
No era así el caso de La Susi que actuó junto a Camarón en múltiples ocasiones. Esta vez, por malentendidos entre manager y organización, se encontró con que no tenía palmeros que la arroparan como era su costumbre. El propio Gamboa junto al activista flamenco Juan Verdú, entonces compañero del programa de radio en Onda Madrid, salió a la calle para reclutar a profesionales de valía para que Encarnación Santiago se sintiera más cómoda. Se llevaron para dentro a palmeros de solvencia, entre ellos a Guadiana. Dice Albaicín: “Acompañaron a La Susi el compás de Guadiana y Ramón Porrina y las guitarras de Tomatito y Moraíto Chico, que improvisaron con encomiable sentido y dieron cuerpo a un juego de guitarras de suma inspiración. Cuajó La Susi una actuación sólida y rebosante de garra” 
Pedro Calvo publicó en Diario 16 una crónica que tituló “Gloria Camaronera”. Sus palabras son transcritas en la obra de Gamboa y Núñez:“Sobre las tablas los focos iluminan la aparición en carne y hueso del mito. Las masas estallan en un loco bramido de suspiros, ayes, palmas y clamores emocionales. A medio camino entre el amotinamiento popular y la catarsis sacramental estos acontecimientos anuales que transmutan los rebosantes espacios velodrométicos del Palacio de los deportes en una catedral que da cobijo al milagroso encuentro de las turbas camaroneras con la flamenca divinidad de La isla y la arcangelización sonanta tomatera (…) y en cuanto rompió la voz con el primer quejío quedó claro que este descomunal cantaor está disfrutando de uno de sus momentos artísticos con plenitudes más gloriosas.” Amén.

EPÍLOGO MADRILEÑO  E ISLEÑO

Con esto termina el paseo camaronero por el Palacio de los Deportes madrileño. Volvería a ser programado en las fiestas de San Isidro el 17 DE MAYO de 1991 en otro lugar también escasamente flamenco, en el estadio Román Valero (el campo del “Mosca”) en el barrio de Usera, lugar donde se vivieron conciertos memorables e inolvidables de las noches rockeras de la ciudad. En esa velada compartió escenario con Lole y Manuel y fue la penúltima actuación de Camarón en la Villa y Corte.

Y mientras en La Isla, se siguen acordando de José igual que en el mundo entero, asi pasen treinta, cincuenta o cién años. CAMARÓN VIVE
2 de julio del año XXX D.C.

domingo, 5 de diciembre de 2021

CAMARÓN EN EL PALACIO. PRIMERA PARTE - 5 DE DICIEMBRE AÑO XXIX D.C.


CAMARÓN Y MADRID, UNA INTRODUCCIÓN.

Está más que demostrado lo relevante que fue para José su paso por Madrid, recíprocamente la llegada del hijo de Juana Cruz y Luis Monje también fue importante para la ciudad y por ende para el Flamenco. En compañía de Rancapino, con un contrato con Miguel de los Reyes (con quien ya había trabajado en Málaga como bien cuenta Francis Mármol en su libro Boquerón de La Isla), allí traspusieron las navidades de 1965. Sabía lo justo para ganarse la vida con solvencia, leer, escribir y de cante, pero el Madrid de la década que estos muchachos inauguraron era un hervidero de artistas, veteranos y jóvenes innovadores que deseaban marcar su propia personalidad. Camarón vivió como le correspondía, aprendiendo de todos a la vez que imprimía su carisma y genialidad tal difíciles de entender. En la capital realizó sus primeras grabaciones discográficas y actuó por última vez en el planeta Tierra, pero eso es otra historia.


LA ESTATUA QUE NO LLEGÓ

En el 2020 un grupo de camaroneros trazó un plan para que el Ayuntamiento de Madrid, bajo la actual alcaldía de José Luis Almeida, colocara una escultura pública de José Monje Cruz coincidiendo con el que hubiera sido su 70 aniversario. La idea era recuperar una obra de la escultora catalana Susana Ruiz, encargada por el consistorio de Badalona tiempo atrás y no erigida en la localidad. Parecía que todo iba como la seda para colocar a Camarón en el Rastro madrileño, concretamente en la Plaza de Vara del Rey. Pero la iniciativa no cuajó y la capital adeuda el merecido reconocimiento cantaor isleño.
La estatua sigue en el taller de la artista en Badalona que nos dice: “Para los que administran todo es o botín de guerra o estrategia política, o arma arrojadiza…Y la cultura es su prostituta favorita.” Razón no le falta. La artista se prendó de Camarón y su figura, que trata con sumo cuidado, cariño y respeto. Sigue Susana “trabajar en su retrato fue un viaje de inmersión profunda donde llegué a apreciar su canto y su interpretación hasta emocionarme, como el flamenco reventando dentro del corazón, como es él mismo, una fuerza en expansión que no para”.

Como los escultores también comen decidió hace tiempo lanzar una serie con el busto de Camarón.
Uno de sus promotores, el castizo y también camaronero Jacobo Rivero, nos cuenta que para la colocación de esta estatua perdida hablaron con su autora, que siempre se mostró cómplice y encantada con el proyecto. Además de la plaza de los anticuarios buscaron varios sitios alternativos, uno de ellos en Vallekas ya que Camarón mantuvo una buena relación con este barrio. Otro lugar podría haber sido frente al WiZink Center, antiguo Palacio de los Deportes como nos sigue contando Jacobo, “pero era una ubicación con poco estilo flamenco en la actualidad. La historia de El Rastro y el flamenco es mítica y el cantaor anduvo mucho por esas calles. El Ayuntamiento de Madrid tuvo encima de la mesa la propuesta, incluso salió publicada en el diario ABC, pero lo cierto es que no hizo nada ni mostró interés”.


Retomando el supuesto enclave de la escultura de Camarón cercana al antiguo Palacio de Deportes damos una nueva entrada al blog. No es en absoluto descabellado pues como se verá este auditorio fue emblemático para sus fieles seguidores. El cantaor frecuentó en alguna ocasión el barrio de Salamanca, había actuado varias veces en el Teatro Alcalá Palace e iba de copas con sus amigos a la Boite del Pintor, local inaugurado por Antonio el Bailarín en la calle Goya 79.

Hablar de las vivencias de este cañaílla universal en Madrid da para mucho. Nos vamos a centrar en recopilar las actuaciones que Camarón de la Isla ofreció en el antiguo Palacio de los Deportes, que no fueron pocas. Si nadie nos contradice ha sido el recinto donde dió más recitales en su vida, tanto es así que podrían haberlo llamado el “Palacio de Camarón”, donde compartió cartel con otros grandes en lo suyo y siempre con el toque memorable de Tomatito.

CAMARÓN EN EL PALACIO


Los conciertos coincidían casi siempre con las fiestas de San Isidro y sólo uno de ellos fue durante las de la Comunidad de Madrid del 2 de mayo. Nuestro amigo camaronero Montero Glez, que estuvo presente en varios, “Camarón y Paco de Lucía anunciaban la primavera en Madrid, la llegada del buen tiempo, las piscinas. Cuando la luz del cielo de Madrid se hacía posible en Sanisidros, entonces ocurría el milagro; un milagro cuyo templo no estaba acondicionado para tal menester, la sonoridad del Palacio era mala. Pero eso daba igual”. Damos fe de que la acústica era lo de menos. Los que asistíamos estábamos pendientes de ver sentarse a José en una silla en un escenario enorme junto a Tomate, su sola presencia eclipsaba lo demás.

El fotógrafo Paco Manzano testimonia que “no solo actuaba 
Camarón en esos festivales sino que fueron otros grandes artistas los que se podían ver en el Palacio”. Como prueba el cartel de la primera actuación constatada en
1981: Lole y Manuel, Fosforito, José Menese, Camarón de la Isla, Enrique Morente, Carmen Linares, Manuela Carrasco, Habichuela, Enrique de Melchor, Tomatito y además presentado por Fernando Quiñones.

Por motivos que desconocemos el año siguiente no acudió a la
cita, quizás estuvo más pendiente del papel de la selección en el mundial de
Naranjito, aunque el elenco de participantes fue igualmente espectacular: Menese, Fosforito, Habichuela, Turronero, E.Melchor, F.Montoya, Fernanda y Bernarda y E. Morente.
A partir de 1983 Camarón ya no faltó en el Palacio de Deportes hasta 1991. El 11 de mayo fue el día elegido por los promotores para los flamencos. Además de José, El Lebrijano, Fosforito, José Menese; como guitarristas Paco Cepero, Tomate, Ricardo Miño y la bailaora Pepa Montes. Ángel Álvarez Caballero ya habla de rutina y eso que había actuado sólo dos veces allí.

El cronista de El Pais se queja del abuso de bulerías y llama a la velada “isidrada flamenca”: “Todos los cantaores las hicieron, y algunos repitieron, es excesivo.” Pero, sin embargo, lo que más le gustó de Camarón fueron “unos prodigiosos tarantos y las bulerías”. No olvida aludir al gancho de Camarón “que cualquier “ay” suyo es flamenco y suena a flamenco”. Descubrió la pólvora.

El 16 de mayo de 1984 Camarón estaba junto a Lebrijano, José Mercé, María Vargas, Angelita Vargas y María La Burra. Lo que aconteció ese año orwelliano lo cuenta Paco Espínola en un especial que la magnífica revista La Caña dedicó a Camarón tras su muerte. A poco de empezar el festival José estaba en Cádiz en sus cosas y la organización hizo lo posible para que no faltara a su cita de San Isidro. Llegó, cantó y cobró, suponemos, aunque no se sabe si le descontaron del caché el gasto de aviones y taxis para que llegara a tiempo. Comenzó con una de sus frases favoritas “Voy a cantar por soleá, por bulerías y luego lo que ustedes quieran”. A los 10 minutos se levantó y terminó el recital. Espínola cuenta que hubo gente que hasta se enfadó. Ángel Álvarez Caballero mantuvo el rencor y así lo manifiesta en una crónica posterior de un concierto de Paco de Lucía en Conde Duque, estando también anunciado Camarón que no apareció. Las “espantás camaroneras” de ayer y hoy.

Por aquel entonces Manuel Rios Ruiz era cronista flamenco del ABC. En otro tono escribe: “El Camarón de la Isla, siempre en olor de multitudes, tiene al público de su parte en todo instante, es el cantaor de moda sin lugar a dudas, su voz flamenquísima, bonita y enduendada arranca el ole rápidamente. Inició su actuación por tarantas y continuó por soleá, pellizcando siempre con un lustre en su decir verdaderamente espléndido de donosura y de genio”.

Justo un año después, el 16 de mayo de 1985 se congregan Enrique Morente, Lole y manuel, cante y baile de la familia Montoya, al toque de Pepe Habichuela, Juan Carmona, hermanos Losada, Tomatito, Niño Jero, Y Diego Carrasco. El bueno de Ágel Álvarez se vuelve loco en esta ocasión con tanta locura y bullicio: “aunque la megafonía anuló prácticamente los tonos graves y cálidos, dejándonos solo un sonido agudo, metálico, incluso hiriente” Así contaba como sonaron las guitarras de Tomate y Habichuela. “Y estuvo Camarón. Esta vez sí, sin suspense ni nerviosismos generados por la incertidumbre” (todavía le duraba el susto de la convocatoria del 84). Enrique Morente volvía a compartir escenario con su amigo, “su cante no es el que mejor conecta con la clase de público allí predominante, tuvo una buena actuación, muy sentida”. Como la mayoría del público era gitano solo iban a ver a Camarón, pero también iban payos, y rockeros y demás fauna urbana y canalla. El personal de seguridad del recinto se desquiciaba, no había manera de controlar a “la gitanería que había acudido en masa”. De nada valía comprar una entrada de la fila 1 pues en cuanto Camarón salía al escenario esa “gitanería camaronera y vociferante” se ponía delante y ahora tu diles que se vuelvan a sus asientos. Acudieron familias enteras desde Elche para ver a su ídolo. “Camarón tiene un instinto especial para conjurar los duendes en su cante. ¿El genio? Si, seguramente”. El gachó de El Pais iba cambiando de opinión.

En ABC el poeta jerezano Manuel Rios Ruiz narraba lo penoso que era escuchar flamenco en el Palacio “escuchar el cante en el destartalado recinto del Palacio de los Deportes, con los altavoces a todo gas, abarrotado de un público bullidor, parlanchín, tan aplaudidor como dado al silbamiento y al vocinglero intempestivo, es sumamente difícil, hay que hacer gala de una capacidad de adaptación máxima. Y en tales circunstancias, el arte flamenco se muestra tan fuera y tan lejos de sus ámbitos originarios, que tiene que llevar intrínseco mucha calidad para que se manifieste y se perciba en su verdadera dimensión”. Pero a José le ponía por las nubes, “El Camarón de la isla, quien después de la estentórea presentación que le hizo un fan y de la cerrada ovación de la muchedumbre, se arrancó por alegrías para seguir por tarantos- la salía en este estilo fue impresionante- bulerías y fandangos, siendo aplaudidísimo y vitoreado. Pensó Camarón de la Isla que había acabado la peoná y se fue por el forro, seguido de Tomatito y su guitarra tupida de bonitos sones; pero el gentío desencadenó su silberío a por mayor y Camarón volvió a sentarse para cantar por tangos con un compás que embelesa. Salió del escenario y otra vez la reclamación del público surgió unánime y cabezona, teniendo que repetir las bulerías. Estamos ante un artista con auténtico tirón popular. Un flamenco mágico, que cuando canta entregado y en plenitud de facultades, en corto y por derecho, hay que quitarse el sombrero”. A romperse la camisa. 

El
14 de mayo de 1986 Fosforito, Carmen Linares, la Zambra del Sacromonte (dirigida por Curro Albaycín); al toque Enrique de Melchor, Tomatito y Juan y Pepe Habichuela. Camarón se sentó esa noche y dijo “Estoy aquí para dar lo máximo que pueda, muchas gracias”.  Deleitó al público durante 40 minutos. Curro Albayzín recuerda esa gala donde de nuevo los organizadores estaban nerviosos por que Camarón no llegaba. Toni Maya también participó en el espectáculo con la Zambra. Pero al crítico de El País  ”Porque no todo lo viejo tiene interés por ser viejo –seguramente no lo tuvo cuando era joven-, y a veces lo que se nos ofrece aparece ya en un estado de decrepitud que se convierte en una caricatura de sí mismo, en algo patético”. Nos consta que se realizó un esfuerzo por parte de los artistas sacromontanos para ofrecer su arte en Madrid, descontextualizado de su hábitat natural en las cuevas del Camino del Monte. Ese año también actuaron junto a Triana Pura en la Cumbre Flamenca

Según Angel A.C. en su ya habitual crónica "constructiva" los grandes artistas de esa noche no brillaron como debían porque “(…) El Palacio de los Deportes madrileño, recinto que decididamente no es el idóneo para la escucha del cante flamenco”, observación a la que suma el disgusto que le provoca el público camaronero.

Manuel Ríos  cuenta en ABC “En la noche del pasado jueves, la edición 86 del festejo, pese a todas las causas negativas apuntadas, contó con un público entusiasta que casi llenó el aforo, entre el que se encontraba toda la gitanería madrileña, que acudió al reclamo de su ídolo, El Camarón de la Isla, en razón de familias enteras, incluidos las abuelas y los churumbeles. Y el ídolo correspondió con creces al fervor popular. El Camarón se entregó á sus seguidores y, junto a su magia racial, puso coraje y el compás que lleva ingénito. Su actuación fue larga y se desarrolló entre clamores, interpretando con el acompañamiento brillante de la guitarra de Tomatito, soleá, alegrías -los ayes en este estilo fueron lo mejor de su que hacer, tarantos, bulerías, tangos, fandangos y, otra vez, bulerías.”

En el concierto de 1987  Paco de Lucía y La Susi acompañaron al que ya tenía grabado su nombre en todos los carteles de flamenco del mes de mayo madrileño. Ese año fue muy importante en la vida de nuestros tótems flamencos. Primero porque compartían cartel de nuevo y segundo porque esa noche se reconciliaron después de años de distanciamiento. Quedan escritas en los libros las dos célebres frases con las que volvieron a entenderse Paco y José: “¿Qué pasa maricón?”, y José le contestó “Maricón tu”. Esa noche compartieron habitación a un hotel de la cercana Calle Alcalá donde Antonio Sánchez Pecino, hermano de Paco, era subdirector. Lo que pasó durante esos 4 días y sus noches no lo busquéis por ningún lado. Aunque hubo algún testigo los dos amigos se lo llevaron con ellos donde estén, que ojalá sea juntitos los dos. De este hermanamiento obtuvieron el compromiso de volver a grabar juntos. Durante los 80 habían grabado joyas imperecederas Como el Agua (1981), Calle Real (1983) y Viviré (1985). Por mor de los contratos discográficos no pudieron  volverlo hacer hasta Potro de Rabia y miel.

La afición flamenca madrileña esperaba con interés, “la muchedumbre camaronera ni siquiera respetó al gran Paco de Lucía y tuvo que pedir silencio para afinar su guitarra. Camarón, como casi siempre, arrasó acompañado por sus fieles seguidores que en opinión de Montero Glez la mezcla era digna de un estudio sociológico. La Susi cumplió con su papel de telonera pese a ser artista consolidada, y seguro que estuvo feliz y en la gloria por compartir escenario con esos dos grandes monstruos. No era la primera vez ni sería la última que Encarnación Santiago coincidía con Camarón, ya sabemos cuánto se admiraban mutuamente.

Camarón volvería por tres veces más a su palacio pero eso lo dejamos para nuestra siguiente entrada.

FIN DE LA PRIMERA PARTE PALACIEGA

5 de diciembre Año XXIX D.C.



 






viernes, 2 de julio de 2021

La imagen de dos muchachos. 2 de julio del Año XXIX D.C.

Quiero pensar que eran dos muchachos jóvenes, alegres, precoces y amigos. Me enternece y me encanta la imagen rebosante de juventud de estos dos personajes. Una pareja, que desde el momento cero se profesó admiración y afecto mutuo, captada en esos gestos de complicidad contenta que el fotógrafo Pepe Lamarca tan bien supo plasmar. La iconografía es perfecta en el blanco y negro de la instantánea pulcra y elegante. Las dos figuras retratadas en una composición simétrica y el contraposto de Camarón buscando con la mirada el refuerzo de la risa de su compañero Paco. En sus cortas historias de vida llevaban ya siglos de sabiduría flamenca a sus espaldas. El uno respondía a las exigencias de un padre severo y una madre cariñosa (Lucía); el otro, el séptimo de ocho hermanos, vivió la orfandad paterna, pero seguro que su madre (Juana) también le regaló un delicado apego; porque esas sonrisas en absoluto impostadas son imposibles en personas que no han sido queridas durante su infancia. La juventud puede con todo y pese a los trasnoches y abusos de una temprana vida de trabajo nocturno los pocos años imponen la broma y espontaneidad a la sesión fotográfica. Pelo limpio, afeitado bien rasurado y camisa planchada, excepto el cigarrillo ningún elemento, ningún adorno, altera la imagen de felicidad compartida que ambos sugieren. Si no niños sí fueron adolescentes trabajadores. Chicos impúberes que ganaban los concursos en los pueblos de Andalucía rápidamente se profesionalizaron como guitarrista y cantaor. Los dos del Sur, de Cádiz, en el ambiente de los tablaos madrileños fraguaron una amistad cuyos frutos a día de hoy no han sido igualados. De la imagen se desprende la actitud desenfadada a la vez que tímida, contenida, de unos zagales traviesos que muestran una amplia sonrisa de dentadura impoluta. Quiero pensar que la noche antes hicieron un fandanguito que les salió bordao, que se bebieron unos cuantos wiskies, que tontearon como veinteañeros con las bailaoras del cuadro del espectáculo, que les dieron calabazas y les importó un pimiento, que caminaron de madrugada por las calles próximas a la plaza Tirso de Molina, que tenían hambre y se comieron un bocadillo de jamón barato… Llegaron a la casa familiar y se acostaron aguantando las risas para no despertar a nadie y antes de conciliar el sueño recordaron cuánto tiempo hacía que no iban a su tierra. No muy temprano se levantaron pensando que la sesión de fotos de ese día les pillaba en plena resaca. A esas edades el cansancio no deja signos manifiestos en el rostro, las líneas de expresión son de puro gozo. Juntos y aseaos, bien acicalados oliendo a loción de hombre y ropa limpia, fueron al encuentro de José Lamarca quien los inmortalizó en este magnífico retrato.

Felicitas Ramírez 
2 de julio del Año XXIX D.C.

viernes, 4 de diciembre de 2020

CAMARÓN EN VALLEKAS - 5 de diciembre del año XXVIII D.C.

Allá por 1968 José Monje Cruz llegó a la capital, Madrid. Grabó con Antonio Arenas, con Sabicas y con su “hermano” Paco de Lucía. Por entonces Miguel de los Reyes y Juanito Valderrama se lo llevaron de gira. Y comenzó a trabajar en Torres Bermejas. Pero de esta época lo que nos interesa es la relación que en Madrid el cantaor tuvo con el distrito de Vallecas. Tenemos constancia de su presencia en un festival benéfico en el Puente de Vallecas patrocinado por Cafés "La Estrella", concretamente el 27 de diciembre de 1970, en el Cine Excelsior. Quizá fue la primera vez que actuara en este barrio pero hubo más. 19 años después allí estaba. Ha costado mucho tiempo encontrar alguna prueba documental de ello. Rubén Avilés nos cuenta que siendo un niño estuvo presente con su familia en Fontarrón, lugar cercano al Puente de Vallecas nombrado como Cerro del Tío Pío, conocido actualmente como Parque de las Tetas. Agradecemos la ayuda de Rafael Buhigas en nuestra búsqueda documental y también a Matilde Fernández pero sobre todo la colaboración de Sixto Rodríguez Leal, activista del barrio, autor de varios libros y fundador de Radio Vallekas, por proporcionarnos las fotos de la revista Valle del Kas (nº julio 1989) conservada en el archivo Vallekas todoCultura.


Camarón actuó el viernes 14 de julio de 1989 dentro del programa de fiestas del Carmen. Fue la primera y única vez que se celebraron en esa barriada que nos regala unas preciosas vistas de los atardeceres madrileños. Sixto nos cuenta que ese día repartió octavillas en protesta por el cierre de la emisora de radio por un problema de licencias. Sabemos también que ese año las fiestas estuvieron a punto de suspenderse debido a una moción de censura a la alcaldía de Juan Barranco (PSOE) que colocó a Rodríguez Sahagún (CDS) a la cabeza del ayuntamiento. Queda en un rinconcito de mi memoria la voz de Camarón del 14 de julio. Mi recuerdo y la prensa cultural del vecindario son, por el momento, los únicos testimonios que lo constatan porque parece que los medios de gran tirada no consideraron la propuesta de aquella noche reseñable. Asistí en compañía de una amiga de Mallorca que estaba por Madrid opositando, creo recordar. Hacía poco que había descubierto la música de Camarón y por ende el Flamenco. Esa noche cantó por alegrías la letra “de San Fernando a Cai, voy caminando, y en tus ojitos, niña, yo voy pensando”. Son evocaciones vagas y casi perdidas que revivo con nostalgia de la buena.

También lo escuché ese año en el Palacio de los Deportes junto a La Paquera de Jerez. Fue la gala de la primera emisión en pruebas de Tele Madrid que presentó Lauren Postigo. Antes de entrar al recinto me encontraba en las escaleras de una de las puertas traseras, por donde entraban artistas e invitados, cuando llegó un Mercedes negro del que se bajó Camarón de La Isla. Me acerqué para preguntarle “¿José, quién canta primero, tú o la Paquera?”; y él mirándome con cara de póquer me dijo “no , me imagino que la Paquera, ¿no?” Al momento unos brazos, que eran los de Antonio Flores, lo acogieron y se lo llevó dentro. Primero salió La Paquera y aluciné por la potencia de voz y el poderío de mujer. Cantó sin micrófono y se escuchó en todo el palacio. Yo no sabía quien era Francisca Méndez ni quienes la acompañaban. Cuando pude ver la grabación en vídeo mucho tiempo después me di cuenta de lo que presencié entonces.

Mis recuerdos de estos dos momentos son nebulosos. Del Palacio conservo con nitidez el ambiente, el gentío, las aclamaciones y las primeras filas de los asistentes jaleando al ídolo. Entre el público  he podido comprobar en youtube que estaba Paco de Lucía. Lamentablemente en este canal no he encontrado nada del acto en Fontarrón, quizá alguna vez…

Dicen que Madrid es la novena provincia andaluza, y Vallecas un barrio muy flamenco que ha recibido a muchos artistas y aficionados en sus peñas y locales. Sabida era la amistad de José con distintos vecinos de allí como Antonio Humanes, El Kalifa o el guitarrista Juan Antonio Muñoz, que recibió en su casa a ilustres como Antonio Mairena o Enrique Morente. Recomendable es el libro “Y Madrid se hizo flamenco”, del vallecano Antonio Escribano, para saber cómo se fue gestando esta flamencura. 

Con esta entrada en conmemoración del 70 cumpleaños de José Monje Cruz, Camarón de La Isla, se pretende iniciar una serie sobre Camarón en Madrid.

¡Camarón viene a Vallecas! Por Rubén Avilés.


Aquello sonó a algo muy serio, a un acontecimiento muy importante. La noticia me la dió mi padre que siempre ha vivido con especial interés las Fiestas del Carmen. Parecía querernos decir que los planes del verano ya estaban hechos. Nosotros que nunca veraneábamos. Lo normal, supongo, en casa de un pintor de "brocha gorda" que esperaba su tercer hijo.

En aquellos años 80' Vallecas era más que nada territorio de Los Chichos y Los Chunguitos. Y de toda esa rumba de barrio. Pero ese mes de Julio del 89 íbamos a recibir al icono del flamenco. José Monge Cruz, ojo ahí. Y a doscientos  metros de casa, porque el escenario de los conciertos estaba a la entrada de Fontarrón, junto al parque de "Las 7 tetas".

El mercadillo donde comprábamos su música era en la misma calle. Curiosidades de la vida.
Recuerdo la semana previa a la actuación con muchos nervios, y no sé muy bien por qué.
Era como si aquel chaval de poco más de 11 años supiese que iba a vivir un momento único e irrepetible.
Se creó mucha expectación en mi entorno cercano.

Parecía que no iba a llegar el día y en algún momento se comentaba que la actuación podría anularse. Incluso se decía que no era posible que Camarón pudiese actuar en Vallecas. ¿Quién sabe?.
Recuerdo, por ejemplo, a un compañero de mi padre sin afición al flamenco que quiso acompañarnos y no perderse aquello. Entiendo que habría muchos más allí con el sólo interés de ver en directo a José.
Fue muy bonito para muchos de nuestros vecinos gitanos que lo vivieron con mucha emoción. Lo que suponía Camarón para su pueblo...
Barrio de Fontarrón, Vallekas.

Y allí nos presentamos en "nuestro" trocito de montaña con la cena a cuestas. Unos pollos asados y vino con casera. No hay cena de verano más flamenca.
No sabría decir el número de personas, pero  si hubiese sido en un recinto cerrado se hubiese colgado el cartel de 'no hay billetes', sin duda.

Mentiría si dijera que me acuerdo de la actuación palo por palo, pero sí tengo grabado la imagen de Camarón saliendo al escenario: majestuoso. Y esos tonos inalcanzables para el resto de mortales: canela en rama. 
Todo esto, dicho sea de paso, desde los ojos de un niño que tenía enfrente a uno de sus ídolos.


También decir, que quien de verdad me impresionó fue Tomatito (perdón, José). Nunca había visto a un guitarrista tan de cerca, y por supuesto, de tanto arte. De allí salí más Camaronero si cabe y devorando sus cintas de cassette con devoción, admiración y respeto.
Tres años después, en el mismo mercadillo, compré "Un potro de rabia y miel" que borré de tanto escuchar.